POR SARA ALES ORTEGA

Muchas veces nos encontramos con personas que no entienden el porqué nos queremos dedicar tan jóvenes a esto de lo que llaman cooperación, complicarte la vida cuando “aquí te puedes buscar otra cosa”, el miedo les corroe y les inmoviliza, todo lo que está fuera de lo económicamente estable es peligroso, es algo con menos importancia, extraño, es sucio y devastador, el miedo aparece cuando tu hijo, amigo, hermano, se va a miles de kilómetros para ayudar a tres o cuatro personas de las que no vas a volver a ver en tu vida y no vas a conseguir nada allí, aunque te esfuerces.

Viéndolo así, es normal que intenten cambiarnos de idea cuando quedan días y horas de impartir y tener nuestras primeras experiencias, lo que para muchos, un simple viaje…

Para eso estamos aquí luchando y empezando a crecer, queremos abrir los ojos cerrados que quedan y que no se vea la cooperación como algo occidental, que “desdichadamente” también, pero con el toque de querer dar el empujón, para que ese pueblo o zona reciba ayuda, para que tenga alguna que otra oportunidad por mejorar su ámbito social, cultural o económico y que sigan ellos trabajando en la misma línea aunque tu ya no estés allí físicamente.

No es responsabilidad tuya el cambiar las cosas, o sí, por ejemplo, es responsabilidad tuya el que ese miedo a lo desconocido tiene que desaparecer, porque…

¿Sabéis que da realmente miedo?

Miedo da el jefe de tu jefe de tu jefe de tu jefe de tu jefe… mientras se toma un pisco sour, canelazo, tequila, Caipiriña, mojito, cuba libre, mamajuana, aguardiente, chicha o masato en uno de los hoteles astrales del lugar y en el momento que mueva ficha, te toque a ti. No te toca la lotería ni un viaje alrededor del mundo, te toca perder los derechos, que te saqueen, te exploten, te maten la tierra y a tus seres queridos…

¿Alguna vez le has puesto precio a tu vida o a tu persona?

Cuando a tu vida no le puedes poner ni precio, solo tienes derecho a que te lo pongan, es cuando date por muerto en este mundo injusto, vives pero sin tu vida, porque se la han llevado por delante…

¿Cómo no vamos a tener ganas los jóvenes de aprender de otras culturas y de ayudar a desarrollar lo que estancaros un pasado día los que están empezando a estancar hoy lo que te duele a ti también? ¿Hablamos de economía, salud pública, medio ambiente, educación y derechos humanos? ¿Hablamos de lo mismo? ¿Dónde está la diferencia entre los que viven en Latinoamérica, Asia, África o Europa? ¿Solo que empezaron por allí para acabar por aquí?

Desde ASCUA, os dejamos un excelente documental para que ayude a abrir los ojos cerrados durante años, en este caso, hace un recorrido por la América Latina sujeta al saqueo y la contaminación por parte de las multinacionales. Desde México a Colombia y de Guatemala a Uruguay y la Argentina. El documental comienza citando a Eduardo Galeano del que siempre haremos memoria: “aparecen los conquistadores en sus carabelas y, cerca, los tecnócratas en sus jets, Hernán Cortés y los infantes de marina, los corregidores del reino y las misiones del fondo monetario internacional, los dividendos de los traficantes de esclavos y las ganancias de la General Motors.¨

El documental es realizado por Miguel Mirra con la colaboración de realizadores de todo el continente, LOS OJOS CERRADOS DE AMERICA LATINA aborda la cuestión de la minería a cielo abierto, de la soja, los monocultivos y la depredación de suelos y bosques, de las represas y la producción de pasta de celulosa poniendo en evidencia la estrecha relación entre el saqueo de los recursos naturales, la contaminación del ambiente y el modelo de explotación que las multinacionales aplican en América Latina

Pero LOS OJOS CERRADOS DE AMERICA LATINA es también, frente a la complicidad o la inacción de los gobiernos nacionales, un muestrario de las luchas populares de resistencia frente a ese saqueo, frente el desplazamiento forzado de las poblaciones, la destrucción de las producciones regionales y de las fuentes de trabajo de millones de latinoamericanos.

Esperemos que os guste y recuerda, abre los ojos.

 

Gracias

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