Desde la Federación de Mujeres de Sucumbíos, en concreto desde la casa de acogida “Casa Amiga”, queremos mandar un inmenso y fraternal saludo a nuestros aliados de ASCUA y a todas las personas que solidariamente han colaborado con la campaña “Dibujando un futuro”. 
 
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento por haber hecho posible que en el curso escolar que comienza 50 niños y niñas sobrevivientes de violencia machista, en un contexto tan complejo como el que se vive en la frontera colombo-ecuatoriana, puedan asistir a clases en igualdad de condiciones que el resto. 
 
Nosotras lo agradecemos, pero el verdadero agradecimiento viene de ellas, de las niñas y niños que gracias a vuestra solidaridad van a poder estudiar para labrarse un futuro y hacer de éste mundo un lugar mejor, avanzando poquito a poco hacia la consecución de ese objetivo que nos mueve a todas desde lo más profundo, una sociedad en la que la violencia asociada al sistema machista y patriarcal sea erradicada por completo.
 
Con vuestra ayuda estamos avanzando, aunque sea desde nuestra pequeña parcelita de realidad y en ésta parte concreta del mundo, nos sentimos acompañadas y acompañando, ya que somos conscientes de que el problema de la violencia machista es estructural, nos atraviesa a todas por igual independientemente del lugar de la tierra que habitemos. Es por ello que expresamos nuestra voluntad de luchar, luchar y avanzar junto con las mujeres de todos los pueblos del mundo, llevando por bandera el feminismo, la sororidad y justicia para las compañeras víctimas del terrorismo machista, recordando siempre a las compañeras a las que les han arrebatado la vida y luchando porque no se repita nunca más y estemos todas para hacer de éste mundo un lugar mejor.
 
Gracias otra vez por apoyar ésta lucha en lo concreto, hacemos un llamamiento para que éste apoyo no sólo se quede ahí, sino que continúe hacia nuevas formas de organización de las mujeres para incidir también políticamente y que los poderes públicos de los distintos pueblos soberanos de la tierra conciban la violencia machista como lo que es, la expresión de un sistema social desigual y discriminatorio y, por lo tanto, un problema social de índole pública que ha de ser enfrentado también desde los poderes de los estados, elaborando políticas públicas que ayuden a caminar hacia la erradicación de ésta.
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