Por: Sara Alés Ortega

Realmente me hago una pregunta: ¿dónde estoy? si escucho y veo casos similares…

Yo vivo en un país donde no he nacido y más de la mitad de sus habitantes son mujeres. Me rodeo de más mujeres que de hombres donde trabajo, donde participo, donde viajo y donde no he ido, se ven y se han visto mujeres en multitud.

Religión y cultura, son palabras que siempre han ido acompañadas de la figura de la mujer, para las explicaciones teóricas, imágenes de la historia y en los eventos más exhaustivos  aparece la palabra mujer y tanto su forma o belleza se refleja.

Parece ser que dos de los grandes desafíos de las mujeres –la religión machista y la cultura patriarcal– necesitan de ellas para existir, pero no para estar al mismo nivel que el hombre.

Para abaratar grandes mitos que llevan a considerar a la mujer objeto del hombre y con un mínimo prestigio político-social, han sido muchas mujeres las que han luchado por sus derechos y se han enfrentado a prejuicios y estereotipos sobre la mujer débil, obediente y sumisa.  Por desgracia, muchas de ellas, en el camino perdieron sus vidas. La buena noticia es que no consiguieron sus derechos, pero por ellas si lo hicieron las mujeres de las siguientes generaciones.

Hoy a 25 de noviembre,  escribimos y  reconocemos este día como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, gracias a la valentía y lucha de tres mujeres, las Mirabal o como solían llamarlas “las mariposas”, tres hermanas dominicanas que se opusieron a la dictadura de Rafael Trujillo. En su honir, se decidió en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en 1981 que sería este día el de la no violencia contra la mujer.

No estaría mal que todos y todas le diéramos las gracias a cada una de las que han luchado y siguen luchando por sus derechos, dándole otro sentido a la palabra mujer y no precisamente como delimitaron los Romanos “mulier” como débiles y blandas.  Ahora, el valor se lo damos nosotras: Mujer: M(mentalizadas) y U (unidas) para J (justificar) y E (establecer) los hechos y normas para ser R (respetadas).

Aún queda mucho por alcanzar y somos muchas de nosotras quienes debemos cambiar y trabajar con la sociedad para que sigan beneficiándose mujeres que aún no saben sobre algunos de sus derechos y que no saben que pueden ser tratadas sin violencia, sino que, por el contrario, se penará a todo aquel que intente violar ese derecho. La oportunidad de que una persona estudie o no, aquí juega un papel muy importante, ya que la mayor parte del desconocimiento de los derechos proviene de la analfabetización.

Yo soy de España, donde la violencia de género es uno de los problemas para las mujeres que residen en el país. 126.742 mujeres presentaron denuncia por maltrato en 2014, es decir, un 1,5% más que el año anterior y hubo 93 casos de feminicidio. De los 93, los casos más repetitivos son de feminicidio íntimo (43) y en las zonas donde más se han producido han sido Valencia (16), Galicia (11) y Andalucía (17). Con todo, España es uno de los primeros países donde han aprobado leyes especiales que tipifican el feminicidio/femicidio desde el año 2004.

Vivo en Guatemala, donde la violencia de género es uno de los problemas para las mujeres que residen en un país que tiene la cuarta tasa más alta de femicidio del mundo, es decir, una mujer muere cada 12 horas. Para situarnos en el contexto, vivo en uno de los 22 departamentos de Guatemala, llamado Chiquimula, región nororiente del país, exactamente en el municipio de Quezaltepeque. Aproximadamente 8.000 mujeres presentaron denuncias (1.743 en la capital en relación a las 144 en el departamento de Chiquimula), hubo 759 casos de femicidio en Guatemala en 2013 y en Chiquimula se produjeron 20 casos en este mismo año.  Un total de 4018 mujeres fueron atendidas por los CAIMUS (Centros de Apoyo Integral para Mujeres Sobrevivientes de Violencia) y  más de 1.000 mujeres pidieron asilo en EE.UU.

Con todo, Guatemala es uno de los primeros países donde han aprobado leyes especiales que tipifican el femicidio desde el año 2008 aunque no se aplica en todo el país, sino solamente en la capital y en los departamentos de Quetzaltenango y Chiquimula. En conclusión, el dato estadístico no es lo importante.

La violencia de género es una realidad alarmante y muchas veces invisible, que ocurre con mucha frecuencia en el seno de los hogares y que en la mayoría de los casos no son conocidas ni denunciadas” Bautista, F. (25 de noviembre 2015). Listin Diario: Santo Domingo, República Dominicana.

No hace falta datos estadísticos para saber que la violencia de género es un problema mundial, da igual que se den casos en un país europeo o de América, de Asia o de África, lo que sí importa, es que hay millones de víctimas y no solo tienen como desafío la religión o el sistema y contexto socio-político de su país.

También se le agrega el miedo a denunciar, el silencio de los familiares, la aceptación de la violencia como algo normal, el establecer una disciplina ejercida con castigos físicos, la inutilidad de la justicia por la gran desconfianza e inseguridad y la falta de información al respecto. Asimismo, la falta de una prohibición legal, el mínimo compromiso y cumplimiento de los Estados en garantizar políticas públicas para la igualdad de oportunidades, trayectorias y sobre todo de resultados son algunas de las causas por las que las mujeres víctimas de violencia de género tienen un desafío mayor y diario: sobrevivir cada día.

Yo me acabo de despertar y soy mujer, tengo derechos, me informo de mis derechos y apoyo a más mujeres para que conozcan los suyos, eso significa que soy una luchadora más ante el gran problema, ¿y tú?

Únete a nuestra fuerza, desde ASCUA, las integrantes conocen sus derechos y las y los componentes apoyan diariamente a mujeres de una forma u otra.

SOMOS MULTITUD, SOMOS MUJERES LUCHADORAS Y EL MUNDO GRITA:

¡NO  A LA VIOLENCIA DE GÉNERO!

¡ME QUIERO VIVA, LAS QUEREMOS VIVAS!”

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